Los campamentos de primavera y verano son el momento idóneo para llevar a cabo actividades que no podríamos hacer el resto del año. El entorno natural, la compañía y el buen tiempo nos permiten dejar volar nuestra imaginación y convertirnos, por ejemplo, en artistas de circo.

A continuación os ofrecemos una serie de propuestas de inspiración circense con las que podréis divertiros mientras descubrís el mundo de la carpa multicolor. ¡El espectáculo nunca puede faltar en los scouts!

MALABARES (PELOTAS, CARIOCAS, MAZAS, DIÁBOLO, PALOS CHINOS)

Desde los sencillos talleres de cariocas o bolas con globos rellenos de arroz, a dinámicas más elaboradas como las mazas, el diábolo o la construcción de palos chinos con cámaras viejas de neumático, los malabares nos permiten disfrutar al aire libre mientras mejoramos nuestra coordinación. Recomendado para todas las edades.

SLACKLINE O CINTA FLOJA

Fácil de adquirir y de montar, la cinta floja puede amenizar nuestros tiempos libres en el campamento o formar parte de un taller de equilibrios. Comenzando con desplazamientos sencillos, los más intrépidos pueden llegar a saltos, giros ¡e incluso a tumbarse! Recomendado a partir de Lobatos-Tropa.

ACROBACIAS

Existe una gran variedad de modalidades: acrobacias sencillas, en grupo o individuales, acrosport, saltos en boya… Mientras que el acrosport es apto para cualquier edad, sólo recomendamos los saltos en boya a partir de Escultas o Rover.

TÉCNICAS CLOWN, MIMO E IMPROVISACIÓN

Talleres donde sólo podremos expresarnos con mímica, improvisación de situaciones, risoterapia, teatro interactivo (donde la escena se para y el público ocupa el lugar de uno de los actores), etc. Este tipo de talleres requiere de cierto conocimiento previo y mucha preparación para asegurar su efectividad, pero son una de las mejores maneras de fortalecer las relaciones dentro del grupo, descubrir nuestro potencial creativo y animar a aquellos más tímidos a dar un paso adelante. Recomendado para todas las edades.

MÚSICA COLABORATIVA

Talleres de percusión con elementos reciclados, pianos humanos (donde cada chaval es una tecla y tiene que emitir su nota cuando se le pulsa) o técnicas vocales de animación nos permiten divertirnos mientras mejoramos nuestras aptitudes musicales y rítmicas. Son además talleres inclusivos donde es necesaria la participación de todos. Recientemente han surgido nuevos recursos como los llamados boomwhackers, tubos de plástico de colores afinados según una escala determinada, habitualmente Do mayor pentatónico (seis tubos) o Do mayor diatónico (ocho tubos). Se pueden golpear casi contra cualquier cosa, emitiendo la nota en la que están afinados y nos permiten crear una infinita variedad de ritmos y melodías. Recomendado para todas las edades.

Esperamos que alguna de estas ideas os guste y la probéis en vuestros grupos.

¡Larga vida a la farándula!

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