EL ESCULTISMO EN EL ÁFRICA DE HOY

Hacia el desarrollo y empoderamiento juvenil.

Antes de abordar el artículo, hemos de aclarar que África no es un país, es un continente inmenso con infinitas realidades culturales diferentes. “Salvo por el nombre geográfico, África no existe”, decía Ryszard Kapucinski, y tampoco existe un único escultismo africano, sino múltiples variedades propias de cada organización nacional. Sin embargo, abordaremos el asunto desde la generalidad, marcando unos patrones y características comunes, ya que si no resultaría inabarcable.

África es el continente con los países más jóvenes del planeta, es una realidad aún en construcción, donde las nuevas generaciones buscan encontrar su propio camino, hartas de caminar según los esquemas colonialistas. África sale adelante de la mano de su juventud, y qué mejor herramienta que el escultismo para formar integralmente a todos esos jóvenes ciudadanos/as.

De los 40 millones de personas que a día de hoy aúna el Movimiento Scout, 5 forman parte de la Africa Scout Region. Con su centro en Nairobi (Kenia), la Región Scout Africana es una rama de la Organización Mundial del Movimiento Scout (WOSM) con el propósito de fomentar los valores y prácticas del escultismo en los países del área Subsahariana, contando con 38 Asociaciones Nacionales de facto y 9 como miembros potenciales.

El escultismo nace en el continente en 1908 de la mano de Sudáfrica, pero no será hasta 1963 cuando la primera reunión de líderes scouts en Nigeria comience a desarrollar unas líneas de actuación generales, que con el paso del tiempo terminarán por independizarse del modelo europeo. El escultismo propiamente africano, sin tutelas colonialistas, es un movimiento muy joven que busca encontrar su cauce de expresión identitario. Se expande y da respuesta a sus propios problemas nacionales a través del empoderamiento juvenil.

Así, proyectos como Unguvu, que significa “fuerza a través de la unidad”, animan a crear nuevos lazos entre Europa y África. Esta idea, compartida por las regiones scouts europea y africana, se basa en el desarrollo de una nueva relación de igualdad desde la diversidad y la inclusión, rechazando paternalismos e imposiciones. Los jóvenes de ambas regiones, así como la Unión Europea y su comisión del Youth in Action Programme trabajan para ello.

El proyecto Food for life, busca hacer frente a la crisis alimentaria que asola varios países africanos. Iniciado en 2013, tiene un objetivo básico: dotar a los jóvenes scouts de conocimientos de agricultura para que puedan producir su propia comida sin depender de la industria extranjera. Así mismo, actividades de concienciación hacen calar la importancia de los recursos propios.

Otra iniciativa es la Global Support Assessment Tool (GSAT), que desde 2012 apoya a cada una de las Organizaciones Nacionales dando a sus scouters la formación necesaria para poder alcanzar una independencia real. “África tiene que dotarse de sus propias actividades scouts”, es su máxima consigna.

Para el desarrollo de todas estas iniciativas, la Africa Scout Foundation, nacida en 1995, recoge fondos a fin de dotar del apoyo necesario al crecimiento del movimiento scout africano, que a su vez impulsa el desarrollo independiente de cada uno de los países.

Por último, cabe destacar el reconocimiento que la Unión Africana ofreció a los scouts cuando, en junio de 1995, declaró el 13 de marzo Día del Escultismo en África, el Africa Scout Day. En un ambiente festivo y de intercambio, miles de jóvenes de todos los países se reúnen desde entonces cada año. Las últimas celebraciones tuvieron lugar en Arusha, Tanzania, este 2017. El año próximo los scouts africanos volverán a encontrarse en Zimbabwe.

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