Ponencia 4: Escultismo, participación y ciudadanía

Ponencia 4: Escultismo, participación y ciudadaníaLos que dedicamos nuestros esfuerzos a la educación tendemos, por lo general, a mirar hacia el futuro, con la idea de contribuir a forjar personas que contribuyan a formar un mundo mejor. Sin embargo, el escultismo, con sus 28 millones de miembros, no es sólo una preparación para el futuro: es también una contundente realidad contemporánea. El método scout, basado en la educación mediante la acción, nos impulsa a hacer del escultismo algo más que una escuela de participación y ciudadanía: somos, también, un espacio privilegiado para la participación de niños, niñas y jóvenes en la configuración de su entorno, la sociedad en la que viven y el mundo que van a heredar.

La participación democrática, que es el mecanismo que garantiza que el poder está repartido entre todas aquellas personas que se ven afectadas por su ejercicio, es un pilar básico de nuestra identidad, y a ella le hemos dedicado la cuarta ponencia de la V Conferencia Federal. No se trata de preparar a los mejores, a la elite de la democracia parlamentaria y los líderes sociales, económicos y sindicales, sino de llevar a cabo una educación popular, abierta a todo tipo de personas dispuestas a participar desde sus distintas realidades familiares, laborales y locales, ejerciendo plenamente su condición de ciudadanas y ciudadanos.

Educar mediante la acción significa, en este contexto, que nuestros grupos, asociaciones y federación scouts deben ejercer directamente la participación, adoptando posturas ante los temas de actualidad que inquietan a sus miembros. Así, concebimos el escultismo como una militancia, una elección de la persona joven para transformar una sociedad que no le satisface: ser scout, ya de por sí, significa tomar partido.

Nada refleja mejor esa militancia que la tarea voluntaria de los scouters de las organizaciones federadas a ASDE. El modelo de asociacionismo educativo, donde los monitores no son profesionales y, por lo tanto, su tarea está basada exclusivamente en su compromiso social, debe ser revindicado como algo más que una opción más de educación no formal. Este asociacionismo educativo genera un capital humano enorme: se merece, por ello, un reconocimiento institucional y social mucho mayor. Alcanzar este reconocimiento debe ser una prioridad para la Federación.

La ponencia señala asimismo que este voluntariado no tiene para nada un carácter asistencial o paliativo, ante una situación puntual, sino que se trata de una acción con voluntad de transformación social. El carácter de la participación mediante nuestra acción educativa en el escultismo es permanente y multidimensional: no se trata de participar en decisiones concretas en momentos puntuales (como unas elecciones o un presupuesto municipal participativo), sino de un espacio permanente con mecanismos para que la persona joven pueda incidir de modo directo en su entorno, en los temas que le preocupan.

Mucho de lo que en la ponencia se recoge son ya realidades existentes; queda, sin embargo, un buen camino por recorrer para aumentar la calidad y la intensidad de esa participación, que es el camino hacia una ciudadanía más comprometida, más solidaria y más libre.

Jordi Vaquer i Fanes

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