Día Mundial de las Personas Refugiadas: protejamos a quienes lo necesitan
Este 20 de junio recordamos a quienes han tenido que abandonar sus hogares para sobrevivir
Imagínate que hoy tuvieras que huir de tu país, dejar atrás a tus amistades, tu casa, tu familia, tu vida. Tú te lo tienes que imaginar pero, por desgracia, esta es la realidad de millones de personas en el mundo. Por eso, el pasado 20 de junio, conmemoramos el Día Mundial de las Personas Refugiadas, donde debemos recordar que, desde nuestra posición privilegiada, detrás de cada noticia, números y estadísticas que escuchamos, hay historias reales. Son personas que intentan huir como pueden y con medios totalmente limitados de injusticias, guerras, autocracias, crisis humanitarias como en Palestina, Sudán, Siria, El Congo, entre otros.
Foto: ACNUR
Esta fecha fue establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el año 2001 para conmemorar el 50º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Actualmente más de 120 millones de personas huyen en contra de su voluntad y como única forma de sobrevivir. En tan solo los primeros 5 meses de este año, España ha recibido más de 50.000 solicitudes de asilo y protección. Por tanto, no nos encontramos lejanos ni exentos de estas situaciones, de hecho, este año el lema de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) nos recuerda que hasta que cada persona esté a salvo, el trabajo no habrá terminado
Los prejuicios, la discriminación, el racismo y la xenofobia hacia personas (incluidas niñas y niños) que han tenido que vivir y dejar atrás cosas inimaginables para nosotras y nosotros, es algo completamente injustificable y que se necesita cambiar ya. Las personas refugiadas no solo deben buscar sobrevivir, sino que merecen vivir y cumplir las metas, objetivos y sueños que no pudieron lograr en lo que fue su hogar.
Cómo podemos ayudar
Lo ideal sería que nunca nadie tuviera que despedirse del lugar en el que nació por situaciones tan desgarradoras. Pero mientras eso no pase, ¿qué podemos hacer como sociedad? Empezar por concienciarnos, ser conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor y asumir que tenemos el deber de no mirar hacia otro lado. En nuestro saludo scout, el pulgar sobre el meñique nos recuerda un valor muy importante en este contexto: la persona más fuerte protege a la más débil. Tenemos que crear un entorno seguro, alejarnos de los prejuicios sin sentido, agradecer la riqueza cultural y lo que aportan estas personas con sus sueños y ganas de comenzar de nuevo. Toca crear un hogar, estar abiertas y abiertos a la integración y llevar el respeto por delante, para que no se sientan personas extrañas en un lugar al que tanto lucharon por llegar. Porque al final de todo, aunque tengan un techo, la verdadera calidez y el verdadero refugio para estas personas, somos quienes las acogemos.




