ELIJA SALUD, NO TABACO

Para empezar si no eres fumadora o fumador, no lo pruebes; será duro porque tu entorno te va a empujar a hacerlo (“bah si solo es uno”, “la gente guay lo hace”). Si ya fumas, piensa que los mensajes de las cajetillas son totalmente ciertos: mueren millones de personas cada año por esta causa, y lo hacen de un modo muy doloroso además.

El tabaco llegó a Europa de la mano de los españoles: que vieron, al llegar a las Américas, que los indios colocaban tizones de hojas incandescentes y expulsaban su humo por la boca, logrando un efecto alucinógeno. Los que alucinaron fueron la inquisición, que amenazó con excomulgar a quien lo hiciera por “provocar ficciones” y por que “sólo Satanás puede conferir al hombre la facultad de expulsar humo por la boca”. Ya en España se fumaban o tomaban infusiones alucinatorias, la historia de las drogas no es ajena a ningún rincón del planeta. Y algunos gobernantes, hace cientos de años, castigaron duramente este hábito hasta con la muerte y el desmembramiento.

El tabaco se popularizó pese a estas condenas, como en otros casos en que el aumento de la condena no reduce el delito (véase “pena de muerte” al respecto) y los que antes eran luchadores contra el hábito tomaron 2 decisiones: primero reducir la dosis; reduciendo el tamaño de los “puros” a un formato “cigarrillo” y diluyendo la cantidad de tabaco a una cantidad menor y, en segundo lugar, cobrando impuestos: para qué prohibir cuando puedes ingresar enormes cantidades de dinero.

Los efectos también se redujeron, pero pese a ello, las grandes mentiras del tabaco se siguen repitiendo:

  • Fumar me hace más atractivo/a: todo lo contrario, con el tiempo la piel pierde vitamina C y con ello su firmeza y aparecen arrugas. Además, el aliento apesta.
  • Socialmente me hace más interesante que me vean fumando: Hoy por hoy eso ya no es cierto sino todo lo contrario; la gente saludable y deportista es mejor aceptada hoy en día. Además, la ropa y el aliento huelen y hasta conversar con un fumador puede ser algo desagradable.
  • Me relaja y lo uso solo en momentos de diversión: Mentira; el tabaco es un estimulante, aumenta el ritmo cardíaco y provoca un aumento de impulsos nerviosos. Además, crea adicción y acaba siendo un hábito para todas los momentos del día.
  • No perjudica tanto la salud y, además, respiramos aire contaminado por el tráfico y la industria: piensa que el tabaco está relacionado con uno de cada tres cánceres diagnosticados. El problema de la polución deberá ser corregido también, no debe ser un triste consuelo.

Ya desde su traída a España, hubo quienes se dieron cuenta de que creaba adicción: esto es, provoca una habituación incontrolada y una necesidad de aumentar la cantidad de “dosis” para conseguir el efecto deseado. Cada vez se necesita fumar más. Y la adicción, mucho ojo, es una enfermedad que afecta a nuestro cerebro, que necesita repetir ciertas conductas que, de no realizarse, provocan irritabilidad, cambios de humor, agresividad, aislamiento, somnolencia… Da igual ser adicto al tabaco, al fútbol o a vuestra consola favorita. ¿A que conocéis algún caso de alguien que se enfada si no le dejan hacer algo que habitualmente tiene costumbre?

¿QUÉ PUEDES HACER EN TU GRUPO?

  • Infórmate y conciencia: abajo te dejo unos links.
  • Vive sano: haz actividades en las que se trabaje el trabajo físico, el deporte, movimiento…
  • Si alguno deja de fumar que lo cuente en sus unidades y que se establezca un diálogo para evitar mitos y miedos.

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