BLOQUE I: INFORMÁNDONOS Y FORMÁNDONOS.

Existen numerosas clases de drogas, muchas de ellas socialmente aceptadas. La mejor manera de prevenir sobre su consumo no es dramatizar en exceso sobre sus peligros, sino ofrecer alternativas desde una perspectiva de la Educación para la Salud y la Promoción de la Salud. La primera utiliza los hábitos saludables como herramientas educativas, y la segunda persigue el desarrollo integral de las personas para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma.

La Promoción de la salud persigue el desarrollo integral de las personas dotando de empowerment para mejorar la salud y ejercer un mayor control sobre la misma.

Para trabajar la prevención incidiremos en distintas áreas: sensibilización, información y actuación. Según los distintos niveles de intervención hablamos de:

Prevención Universal: se dirige a toda la población que se desea prevenir, no consumidora y es un tipo de prevención que desea fomentar habilidades, clarificar valores, dotar de habilidades para la vida, etc.

Prevención Selectiva: se dirige a grupos que tienen más posibilidades de consumir que la media de sus pares, los llamados grupos de riesgo. No consumen, pero el riesgo de que lo hagan es muy evidente.

Si nuestra intervención se dirige a algún grupo en concreto de la comunidad que ya cuenta con miembros consumidores o experimentadores y que además, presentan problemas de comportamiento que les afectan lo denominaremos Prevención Indicada.

Nuestra labor como educadores y educadoras se centra sobre todo en la información, modificar ideas y opiniones, El objetivo general sería producir cambios en las personas y sus contextos. Tratamos de modificar los factores de riesgo y fortalecer los factores de protección.

Existen numerosas teorías aplicadas a la prevención de drogodependencias:

La Teoría de la Conducta Problema de Jessor y Jessor (1977), que en revisión posteriores y en un intento de ser más integradora derivó en La Teoría para la Conducta de Riesgo de los Adolescentes de Jessor (1991) Ambas teorías han dado pié al desarrollo de los factores de riesgo y protección centrado en las conductas de riesgo y especialmente en los factores de riesgo. La teoría se fundamenta en la interacción entre el sujeto y el contexto, imprescindible para la explicación de cualquier comportamiento y a indicadores sociales de pobreza y deprivación social como origen de muchas conductas de riesgo. Incidiendo en la importancia de los factores de riesgo conductuales junto a los biológicos y las etapas del desarrollo como base para contextualizar diferentes comportamientos. Cinco grupos de factores de riesgo y de protección determinan las conductas de riesgo (biológicos/genéticos; medio social; medio percibido; personalidad; conducta). La teoría considera el concepto de «conducta de riesgo» desde un punto de vista social, es decir, como aquellas conductas que no están dentro de lo socialmente aceptado y esperable.

El Modelo del Desarrollo Social de Catalano, Hawkins y et al (1996) pretende ser integradora, teniendo como tronco teórico la teoría del aprendizaje social de Bandura (1974). El Modelo intenta predecir tanto la conducta antisocial como prosocial, ya que supone que están basadas en los mismos procesos. Se considera la conducta antisocial desde un punto de vista normativo y aceptable socialmente, y que ésta se genera por la interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales. El consumo de drogas, es considerado como una conducta antisocial, dando una gran importancia en su aparición a los factores de riesgo que se desarrollan en diferentes ámbitos: individuo, familia, escuela, grupo de iguales y comunidad. El modelo asume que los individuos buscamos satisfacción y nos implicamos en aquellos comportamientos sobre los que esperamos una alta consecución de logros. El desarrollo de conductas prosociales o antisociales dependerá de la intensidad del vínculo que une al sujeto con su entorno. Es necesario que el sujeto perciba una alta consecución de gratificaciones por la realización de dichas conductas y que tenga suficientes habilidades personales para desarrollarse adecuadamente en esas situaciones.

La Teoría de la Influencia Triádica de Flay y Petraitis (1994) parte de una revisión muy exhaustiva de modelos teóricos y comparte con las anteriores la gran relevancia de la interrelación entre el individuo y contexto. Esta teoría intenta explicar el origen del comportamiento atendiendo a varios niveles: macro ambiente (está en el origen de las actitudes); microambiente inmediato (determina el contexto social) y predisposiciones genéticas y de personalidad (a nivel personal). Considera tres tipos de influencia sobre el comportamiento: a) culturales y ambientales, que influyen sobre el conocimiento y las actitudes; b) el contexto social, que influye en las creencias sociales normativas; c) intrapersonales, que afecta a la auto eficacia. A su vez, estas influencias interaccionan con los diferentes niveles en un continuo de relaciones.

Zukerman y su Teoría de la Búsqueda de sensaciones (1994) para explicar el interés de los/as adolescentes por el riesgo, por el deseo de vivir sensaciones nuevas e intensas y de ponerse a prueba con frecuencia para conseguir altos niveles de estimulación.

Las drogas no constituyen una realidad única, sino que están caracterizadas por una notable diversidad. La principal característica que todas las drogas comparten es la “psicoactividad”. Para determinar qué efectos pueden producir las drogas hay que considerar, en primer lugar, cuáles son sus principios activos. Las experiencias y los efectos son distintos en las personas y dependen de diversas circunstancias:

  • La composición y riqueza del producto (cantidad de principio activo, presencia de adulterantes).
  • Las características fisiológicas de la persona consumidora (edad, sexo, complexión física, estado del organismo en el momento de tomar la droga, etc.).
  • La personalidad de la persona consumidora.
  • Las expectativas del consumo (lo que le han dicho que produce y, por lo tanto, espera conseguir al tomarla).
  • Las experiencias previas con la droga en cuestión.
  • La frecuencia de uso.
  • El ambiente en que se consume (espacio físico, personas con las que se consume, etc.).

De la misma forma que varían las sustancias, también cambian los hábitos de consumo y los espacios para hacerlo. Hechos como el aumento de edad legal para el consumo de alcohol y tabaco, los horarios de cierre de los bares, la publicidad, la subida de impuestos y por tanto de los precios han sido importantes condicionantes de estos cambios.

Factores como el riesgo de lo prohibido, lo desconocido, también provocan placer, sobre todo en la adolescencia, una edad en la que parece que continuamente hay que demostrarse, y demostrar a los otros, al grupo de iguales, hasta dónde eres capaz de llegar, que tú también puedes, que tú también eres de los suyos… También la problemática de las pastillas, unidas a las fiestas rave y a las formas de vivir el ocio en el fin de semana. Es este un problema que no podemos dejar de lado, sobre todo por lo desconocido de los componentes de muchas de estas pastillas, y por la escasa percepción del riesgo que tienen los jóvenes ante las mismas, coincidiendo con una escasa o poco acertada información sobre las posibles complicaciones y efectos secundarios suscitados por dichos compuestos: deshidratación, golpes de calor…

FACTORES DE RIESGO FACTORES DE PROTECCIÓN
Biológico / genéticos Historia familiar de alcoholismo Alta Inteligencia
Medio social La pobreza, la anomía normativa, la desigualdad y las oportunidades ilegítimas Escuelas de calidad, la familia cohesionada, disponer de recursos vecinales y disponer de adultos interesados
Medio percibido Modelos de conducta desviada, y los conflictos normativos entre familia y grupo de iguales Modelos de conducta convencional y altos controles de la conducta desviada
Personalidad Percepción de pocas oportunidades, baja autoestima y la propensión a correr riesgo La valoración de los logros, la valoración de la salud y la intolerancia a la desviación
Conducta Los problemas con el alcohol y el bajo rendimiento escolar La participación en asociaciones, grupos de tiempo libre, clubs deportivos …

El consumo de drogas no es en absoluto propio de la juventud, pero sí que lo son las pautas asociadas a su consumo, normalizadas, propias de su edad y del grupo con que se relaciona y que adquiere todo su sentido en la utilización del tiempo libre y las actividades desarrolladas en torno al ocio y la diversión. El modelo de consumo de drogas predominante es el policonsumo en función del contexto, objetivo buscado, incluso unido a una estética determinada.

Aunque existen varios tipos de criterios de clasificación de las sustancias o drogas, atendiendo a su legalidad, a su aceptación social, etc., a continuación os ofrecemos la clasificación que se establece si tenemos en cuenta el criterio de los efectos que producen sobre el sistema nervioso central se clasifican en:

Drogas Depresoras del sistema nervioso central: Familia de sustancias que tienen en común su capacidad para entorpecer el funcionamiento habitual del cerebro, provocando reacciones que pueden ir desde la desinhibición hasta el coma, en un proceso de adormecimiento cerebral.

Las más importantes de este grupo son:

  • Alcohol.
  • Opiáceos: heroína, morfina, metadona, etc.
  • Tranquilizantes: pastillas para calmar la ansiedad.
  • Hipnóticos: pastillas para dormir.
  • Inhalantes: colas, pegamentos, resinas, etc.

Drogas Estimulantes del sistema nervioso central: Grupo de sustancias que aceleran el funcionamiento habitual del cerebro, provocando un estado de activación que puede ir desde una mayor dificultad para dormir tras el consumo de café, hasta un estado de hiperactividad tras el consumo de cocaína o anfetaminas.

Entre estas drogas podemos destacar por su relevancia las siguientes:

  • Estimulantes mayores: anfetaminas y cocaína.
  • Estimulantes menores: nicotina.
  • Xantinas: cafeína, teobromina, etc.

Drogas Perturbadoras del sistema nervioso central: Sustancias que trastocan el funcionamiento del cerebro, dando lugar a distorsiones perceptivas, alucinaciones, etc.

  • Alucinógenos: LSD, mescalina, etc.
  • Derivados del cannabis: hachís, marihuana, etc,
  • Drogas de síntesis: éxtasis, Eva, etc.

Otro aspecto importante que no podemos olvidar es la baja percepción del riesgo de la juventud, principalmente asociada a la frase “yo controlo, a mí no me va a pasar”, asociando el consumo de sustancias a estereotipos sociales. Las experiencias anteriores propician igualmente un referente en la conducta, si anteriores experiencias no tuvieron una consecuencia inmediata negativa, es posible que la persona repita ese comportamiento de nuevo, demostrando con su experiencia “que no pasa nada”.

Sin embargo, la gran importancia de los iguales puede ser una herramienta muy útil y efectiva, desde la peer- education. La educación entre iguales supone plantearnos una metodología directa, el lenguaje, diseño, sus ideas e intereses para conseguir la máxima implicación y la práctica de las programaciones de ocio saludable juveniles.

En relación con la demanda de drogas, además de la prevención podemos actuar sobre la reducción de daños. Los programas llamados de Reducción de Daños y Riesgos se pueden definir como un “conjunto de medidas socio-sanitarias, individuales o colectivas, que pretenden disminuir los efectos negativos (físicos, psíquicos y sociales) asociados al consumo de drogas” (O’Hare et al 1992; 1995) Estas medidas tienden a diversificar la oferta asistencial, desarrollando nuevas modalidades terapéuticas o nuevos dispositivos de carácter psicosocial.

Varios documentos de referencia para profundizar sobre estos aspectos:

La Carta de Ottawa  

La Declaración de Alma Ata

Estrategia del Plan Nacional sobre Drogas 2009-2016

Manual de Formación de Mediadores del Instituto de Adicciones de Madrid

Existen numerosas teorías aplicadas a la prevención de Drogodependencias que puedes consultar en:

http://www.fundacioncadah.org/uploads/downloads/2011/03/26.modelo-de-botvin-drogodependencia.pdf

 Bases teóricas que sustentan los programas de prevención de drogas:

Conocimiento de las Estrategias y Planes del Plan Nacional sobre Drogas, Políticas Sociales en Prevención, Iniciativas de Comunidades Autónomas:

http://www.drogomedia.com/

http://www.patim.org/

www.plataforma-drogologica.org  

GUIA_CLINICA_OPIACEOS/GUIA_PRACTICA_CLINICA.pdf

La perspectiva de género en la prevención de drogodependencias:

Salud y drogas, monográfico de drogas y genero

 http://scout.es/wp-content/uploads/Salud-y-Drogas-Monográfico-Drogas-y-Género.pdf

Cómo introducir la perspectiva de género en los proyectos de drogodependencias

http://scout.es/wp-content/uploads/Cómo-introducir-la-Perspectiva-de-Género-en-los-proyectos-de-Drogodependencias.pdf

Mujeres drogodependientes maltratadads

http://scout.es/wp-content/uploads/Mujeres-drogodependientes-maltratadas.pdf

Propuesta metodológica para la intervención sociosanitaria con mujeres usuarias de drogas en España

 http://scout.es/wp-content/uploads/Propuesta-metodológica-para-la-intervención-sociosanitaria-con-mujeres-usuarias-de-drogas-en-España.pdf

Uso de drogas y violencia de género en mujeres adictas en Europa. Cñaves para su comprensón e intervención.

Portal de Cruz Roja sobre prevención de drogodependencias:

http://www.cruzroja.es/portal/page?_pageid=398,12203727,398_12290839&_dad=portal30&_schema=PORTAL30

En relación con la reducción de daños, se añade el Manifiesto de usuari@s de drogas por la defensa de las políticas y recursos de Reducción del Daño asociado al uso de drogas en Cataluña

http://www.redxlasalud.org/index.php/mod.documentos/mem.descargar/fichero.documentos_MANIFIESTO_REDUCCION_DE_DANOS_2011_cataluna_b8734db2%232E%23pdf

Propuesta metodológica para la intervención sociosanitaria

  http://scout.es/wp-content/uploads/Propuesta-metodológica-para-la-intervención-sociosanitaria-con-mujeres-usuarias-de-drogas-en-España.pdf

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